Dos años arrastrando el mismo dolor de hombro. Un traumatólogo, varios fisioterapeutas, y la cirugía ya sobre la mesa como última opción.
Javier Morales Laguna llevaba casi dos años con una tendinosis calcificante en el tendón del supraespinoso del hombro izquierdo. Había pasado por seguimiento traumatológico y por distintos fisioterapeutas sin que nadie resolviera el problema. Cuando llegó a Clínica Capón, la cirugía ya estaba planteada como siguiente paso, y él mismo reconoce que llegaba «bastante desanimado tras tanto tiempo sin mejoría».
El proceso, esta vez, fue distinto. En su propia reseña lo cuenta con detalle: «desde la primera sesión con Alvar Capón, sin olvidar la contribución de Diego Dorrego, noté algo diferente. No solo por el conocimiento técnico y la precisión en el diagnóstico, sino por la cercanía y el trato humano desde el primer momento.»
Qué es la tendinosis calcificante y por qué es distinta de una tendinitis normal
La tendinosis calcificante del supraespinoso es el depósito de calcio en el tendón, dentro del manguito rotador del hombro. A diferencia de una tendinitis simple —una inflamación que suele responder bien a fisioterapia convencional en semanas—, la calcificación cambia la naturaleza del problema: el tejido tendinoso ha degenerado hasta el punto de acumular depósitos de calcio, y ese depósito puede generar inflamación severa y dolor que no cede con el tratamiento estándar.
Es exactamente el tipo de caso que, tras pasar por varios profesionales sin resultado, termina derivando a cirugía casi por descarte — no porque no haya alternativa, sino porque no siempre se identifica bien la causa real.
Un proceso de varios meses, sin atajos
El propio Javier lo señala como algo clave: no fue una solución rápida. La recuperación se extendió varios meses, con el tratamiento ajustándose sesión a sesión según su evolución. «Nunca tiró la toalla ni se conformó con soluciones parciales», escribe sobre el seguimiento de Alvar Capón y Diego Dorrego.
El resultado: curación completa del hombro sin pasar por quirófano, después de dos años en los que ese desenlace parecía cada vez menos probable.
¿Llevas tiempo con un dolor de hombro que no mejora?
Cuando un dolor de hombro no responde después de mucho tiempo y varios profesionales, el problema suele estar en un diagnóstico incompleto, no en que «no tenga solución». En Clínica Capón empezamos siempre por identificar con precisión qué estructura está dañada — tendinitis simple, calcificación, rotura parcial o síndrome subacromial requieren enfoques distintos.





